La bondad humana es difícil de definir.


Recuerdo que en la infancia vi una libélula atrapada en una telaraña y la liberé. La libélula voló lejos y me sentí feliz, creyendo que había hecho una buena acción ese día.
Ahora, mirando hacia atrás este evento, todo tiene causa y efecto. En ese momento, para la libélula yo era la persona que salvó su vida, pero para la araña era un villano despiadado.
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