Soy un pobre inútil que no sabe conducir, el día de la Fiesta de los Faroles quedé con una chica para salir. La chica vino en coche a buscarme, porque el lugar al que íbamos estaba muy lleno y no era conveniente conducir, así que dejó el coche debajo de mi edificio.


Fuimos en autobús, comiendo, paseando, charlando, y más o menos a las 11 en punto, nos preparamos para irnos, tomamos un taxi hasta debajo de mi edificio. Yo quería acompañarla hasta el coche, y de paso decirle algo dulce, como un mensaje cálido al llegar.
Pero la chica dijo que había caminado mucho hoy y que le dolían los pies, así que no quería conducir.
Ya estábamos debajo de tu edificio,
¿No me llamaste para que subiera a tomar algo? Y ella realmente subió a sentarse.
Ahora el niño tiene 6 años, y cuidarlos a ambos todos los días es un trabajo.
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