La raíz de la formación del troll


La característica principal del troll es: no importa lo que diga la otra parte, la primera reacción es refutar, buscar pelea, discutir, en lugar de entender.
Detrás de esto suelen haber varias motivaciones psicológicas:
Falta prolongada de reconocimiento
En el crecimiento o en la experiencia social, las opiniones y emociones son repetidamente ignoradas o negadas, lo que lleva a pensar que "solo a través de ganar discusiones se puede sentir la existencia y el valor propio".
Ansiedad por el control
Alta sensibilidad a la incertidumbre del mundo, busca seguridad mediante "controlar el rumbo de la conversación". Estar siempre en "el lado opuesto" es una forma inconsciente de resistirse al miedo a ser persuadido o influenciado.
Motivación errónea en el ámbito intelectual
Algunas personas, en cierto período, reciben aplausos o reconocimiento por "ser buenos en discutir", por ejemplo, en clubes de debate o foros en línea, y este patrón de comportamiento se refuerza, hasta que se descontrola.
Desconfianza profunda
Sospecha constante de las motivaciones de los demás, creyendo que "la mayoría de lo que dicen está equivocado o tiene un propósito". Una vez que se forma esta visión del mundo, el troll se convierte en un modo de interacción predeterminado.
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