Últimamente, al revisar proyectos, no creo mucho en "lo bonito que está escrito el hoja de ruta", me fijo más en cómo se gasta el tesoro y cuándo se entregan los hitos. En pocas palabras, no es miedo a que el dinero se gaste rápido, sino a que se disperse: a veces contratan muchos BD con salarios altos, a veces patrocinan eventos para aumentar la presencia, pero el progreso en la cadena parece estar detenido; o los hitos siempre dicen "está casi listo", pero no muestran nada funcional o algo que los usuarios puedan criticar.



Normalmente comparo algunos detalles: si los gastos tienen un ritmo constante y explicable (no transferencias grandes hoy y cambio de dirección mañana); si el equipo está dispuesto a dividir las entregas en partes pequeñas para que todos puedan verificar; si cuando hay retrasos explican directamente la causa, en lugar de usar una narrativa nueva para encubrirlo. Últimamente, todos discuten sobre expectativas de reducción de tasas, índice del dólar, y los activos de riesgo suben y bajan juntos o a veces en direcciones opuestas... en estos momentos, es más fácil tomar decisiones basadas en emociones, pero el tesoro del proyecto y las entregas no jugarán a ese juego, y si se prolonga mucho, siempre se terminará descubriendo.

Lo que he aprendido no son técnicas, sino: no dejes que el bullicio te lleve, basta con vigilar "a dónde va el dinero y si se entregan las cosas".
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