El Nasdaq cae por cuarta sesión consecutiva mientras se extiende la venta masiva de tecnológicas

Mercados
Actualizado: 26/06/2026 10:01

El 25 de junio (26 de junio, hora de Pekín), las tecnológicas estadounidenses sufrieron una nueva oleada de ventas intensas. Apple (AAPL) se desplomó un 6,12 % al cierre, su mayor caída diaria desde abril de 2025. Microsoft (MSFT) retrocedió un 3,46 %, Amazon (AMZN) cayó un 3,10 %, Meta (META) descendió un 2,65 %, Nvidia (NVDA) perdió un 1,64 %, Google (GOOGL) bajó un 0,83 % y Tesla (TSLA) cedió un 0,11 %. Todo el grupo conocido como los "Siete Magníficos" terminó la sesión en rojo, con el índice Wind US Magnificent Seven Tech desplomándose un 2,75 % en una sola jornada.

El Nasdaq Composite cerró con una caída del 0,46 % en 25 358,60 puntos, encadenando su cuarta sesión consecutiva de pérdidas, la primera racha de cuatro días en negativo desde febrero de este año. El S&P 500 cedió un 0,01 % hasta 7 357,49 puntos, mientras que el Dow Jones Industrial Average rompió la tendencia y subió un 0,14 % hasta 51 920,62 puntos.

Se está desarrollando un "mercado de dos velocidades": mientras los gigantes tecnológicos se desploman, las acciones de fabricantes de chips de memoria se disparan. Micron Technology (MU) se revalorizó un 15,74 % al cierre, Western Digital (WDC) se disparó un 21,97 % y el Philadelphia Semiconductor Index subió un 3,59 %. ¿Por qué se mantiene la lógica de "vender gigantes tecnológicos y comprar fabricantes de chips" al mismo tiempo? ¿Es esta venta masiva un indicio del estallido de una burbuja de IA, o simplemente una corrección saludable de valoraciones?

¿Por qué los Siete Magníficos sufrieron ventas colectivas al mismo tiempo?

La venta masiva del 25 de junio no fue un evento aislado. Durante la última semana, las tecnológicas han estado bajo presión, con el Nasdaq acumulando pérdidas durante cuatro sesiones consecutivas. Esta ronda de caídas se desencadenó por múltiples factores, no por un solo acontecimiento.

El detonante más inmediato vino de la transmisión de precios en la electrónica de consumo. Apple anunció subidas de precios a nivel global para Mac, iPad y varios productos de hardware, con incrementos de hasta 300 dólares, el mayor ajuste global de precios de la compañía en años. El CEO, Tim Cook, explicó que la volatilidad en los precios de la memoria y el almacenamiento, impulsada por la demanda de IA, ha alterado el equilibrio entre oferta y demanda, haciendo inevitables las subidas de precios. Apple ya no puede aprovechar su escala para obtener descuentos en las compras. Microsoft también anunció ese mismo día subidas de precio para las consolas Xbox, citando el aumento de costes de componentes clave.

Las noticias sobre subidas de precios golpearon directamente las expectativas del mercado respecto a los márgenes de beneficio de los gigantes tecnológicos. Cuando subir los precios al usuario final deja de ser una muestra de poder de fijación de precios y se convierte en una medida forzada, es señal de que las presiones de costes son demasiado grandes para absorberlas internamente. Carol Schleif, CIO de BMO Family Office, señaló: "El mercado empieza a darse cuenta de que cuando una empresa presenta cifras impresionantes de ingresos y beneficios, es porque alguien más en la cadena de suministro está asumiendo el coste".

Las presiones más profundas provienen de factores macroeconómicos. Según datos del Departamento de Comercio de EE. UU., el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), el indicador de inflación preferido por la Fed, subió un 4,1 % interanual, el nivel más alto desde abril de 2023. El PCE subyacente aumentó un 3,4 % interanual, también marcando un máximo desde octubre de 2023. Con el resurgimiento de las presiones inflacionistas, los operadores esperan que la Fed suba los tipos al menos 25 puntos básicos antes de fin de año. La lógica es clara: mayores tipos de descuento reducen el valor presente de los flujos de caja futuros, aumentando el atractivo relativo de activos de bajo riesgo como los bonos del Tesoro estadounidense y presionando a la baja las acciones tecnológicas con valoraciones elevadas.

¿Por qué suben las acciones de chips de memoria mientras caen los gigantes tecnológicos?

Se trata de señales de mercado que parecen contradictorias, pero que en realidad tienen coherencia lógica.

El 25 de junio, Micron Technology publicó los resultados del tercer trimestre fiscal de 2026, superando ampliamente las expectativas de Wall Street. La dinámica de oferta y demanda en los chips de memoria está experimentando un cambio fundamental: la demanda de memoria de alto ancho de banda (HBM) para servidores de IA sigue siendo elevada, mientras que la expansión de la oferta va rezagada. Los sólidos resultados de Micron confirman que la inversión en infraestructura de IA está impulsando realmente la demanda de hardware aguas arriba.

Pero aquí reside precisamente el problema: a medida que las empresas de chips aguas arriba obtienen beneficios, los costes se trasladan hacia abajo en la cadena de suministro. Los anuncios de subidas de precios de Apple y Microsoft son una prueba directa de que esta transmisión de costes ya ha llegado al usuario final. Jed Ellerbroek, gestor de carteras en Argent Capital Management, afirmó: "A medida que los precios de los chips de memoria siguen subiendo, todos los productos electrónicos con componentes semiconductores experimentarán incrementos de precio. La notable inflación en la cadena de suministro tecnológica está teniendo efectos de contagio generalizados".

Esto ha provocado un cambio sutil pero crucial en la lógica de valoración del mercado: los inversores siguen apostando por la demanda de hardware de IA (de ahí el repunte de Micron), pero crecen las preocupaciones sobre el impacto de los costes en los márgenes de los gigantes tecnológicos (de ahí las caídas de Apple y Microsoft). No es el final de la "apuesta por la IA"; más bien, su estructura interna está migrando de las aplicaciones para el usuario final hacia el hardware aguas arriba.

Cuatro días de caídas: ¿cambio de tendencia o simple corrección?

Si ampliamos la perspectiva, la magnitud y la naturaleza de esta corrección merecen un análisis más profundo.

Según datos de Dow Jones, los "Siete Magníficos" han perdido más de 3 billones de dólares en capitalización bursátil desde junio, lo que podría marcar un récord de la mayor caída mensual de la historia. Solo el 25 de junio, los siete gigantes tecnológicos vieron esfumarse 572 000 millones de dólares. Apple perdió más de 263 000 millones de capitalización bursátil en una sola noche.

Pero no es la primera vez que las tecnológicas sufren ventas masivas. Las subidas anteriores también fueron asombrosas: incluso tras este retroceso, Western Digital y Micron acumulan revalorizaciones del 727 % y el 269 % respectivamente en 2026. En un mercado profundamente influido por ETFs apalancados, operativa minorista con margen y estrategias de momentum, resulta difícil distinguir entre una corrección temporal y un cambio de tendencia solo a partir de la evolución de los precios.

Desde la perspectiva de los índices, el Nasdaq Composite ha caído alrededor de un 4,4 % esta semana, el S&P 500 ha retrocedido un 1,9 % aproximadamente, mientras que el Dow ha subido en torno a un 0,7 %. Esta divergencia es significativa: el capital no está huyendo del mercado, sino rotando entre sectores. La volatilidad en tecnología está llevando a los inversores a buscar refugio en sectores defensivos y de valor como sanidad, servicios públicos e industriales. El Dow marcó un máximo histórico intradía, con Johnson & Johnson subiendo alrededor de un 1 % y Caterpillar disparándose un 6 %. Estas señales apuntan a una "rotación", no a un "colapso".

¿Cómo ancla la historia las valoraciones actuales de las tecnológicas?

Las tecnológicas tienen ahora un peso sin precedentes en el mercado estadounidense. El sector tecnológico representa alrededor del 37 % del S&P 500; si se incluyen Alphabet, Meta, Amazon y Tesla, la cifra supera el 50 %. En el Nasdaq Composite, el peso del sector tecnológico es del 55–60 %, y los diez principales valores suponen casi el 45–50 %.

Esta concentración extrema implica dos cosas: primero, el comportamiento de los gigantes tecnológicos determina la dirección de los índices (los Siete Magníficos representan el 34 % de la capitalización total del S&P 500); segundo, cualquier deshacimiento de posiciones concentradas amplificará la volatilidad de los índices. El 23 de junio, el Nasdaq 100 perdió más de 1 billón de dólares de capitalización bursátil en un solo día, ilustrando este efecto.

Desde el punto de vista de la valoración, las tecnológicas con valoraciones elevadas son muy sensibles a los cambios de tipos de interés. A medida que las expectativas sobre la política de la Fed pasan de "bajadas" a "subidas" de tipos, aumenta la presión para una contracción de múltiplos. Bank of America prevé que la Fed podría subir los tipos 25 puntos básicos en septiembre, octubre y diciembre de 2026, sumando 75 puntos básicos en el año. Si esto se materializa, la revalorización de las tecnológicas aún no habría terminado.

Sin embargo, una corrección no implica necesariamente el estallido de una burbuja. Las subidas anteriores se apoyaron en fundamentales reales: la inversión en infraestructura de IA es tangible, el gasto de capital de los proveedores de nube es real y la escasez de HBM y chips de memoria es genuina. El mercado no está poniendo en duda la existencia de la IA, sino recalculando una cuestión más pragmática: si el coste del capital es mayor y los beneficios se retrasan, ¿cuánto están dispuestos a pagar los inversores por los activos de IA hoy?

¿Se ha extendido la venta masiva de tecnológicas estadounidenses a los activos de riesgo globales?

La venta de tecnológicas estadounidenses está cruzando fronteras.

Tras la apertura de los mercados asiáticos el 26 de junio, el Nikkei 225 se desplomó más de 2 700 puntos en la apertura, un 3,82 % a la baja. El KOSPI surcoreano cayó más de un 4 % en la apertura, con los gigantes de chips SK Hynix y Samsung Electronics perdiendo en torno al 5 %. El 23 de junio, el KOSPI ya había caído casi un 10 % en un solo día, con SK Hynix y Samsung registrando descensos de dos dígitos.

La vía de transmisión es clara: los gigantes tecnológicos estadounidenses son el destino final de la demanda en la cadena de suministro tecnológica global. Cuando se pone en duda la lógica de la demanda del usuario final, los proveedores extranjeros aguas arriba sienten la presión primero. La cadena de suministro de memoria y HBM de Corea está estrechamente ligada a las operaciones de hardware de IA en EE. UU.: antes se beneficiaba de la "explosión de la demanda de IA", ahora sufre el impacto del cambio de lógica.

Los mercados de criptomonedas también acusan la tensión. Ethereum cayó un 5,6 % en 24 horas hasta situarse en torno a 1 555 dólares, XRP retrocedió un 4,9 % y la nueva oleada de ventas de tecnológicas está arrastrando a los activos de riesgo globales. La contracción del apetito por el riesgo se está extendiendo entre clases de activos.

¿Cuáles son las variables clave a vigilar de cara al futuro?

La próxima fase del mercado dependerá de varias variables críticas.

La primera es la trayectoria de la política de la Fed. El PCE de mayo subió un 4,1 % interanual, más del doble del objetivo de inflación del 2 % de la Fed. John Williams, presidente de la Fed de Nueva York y "número tres" del organismo, afirmó que el nivel actual de tipos está "plenamente equipado" para reconducir la inflación al objetivo del 2 % a largo plazo, y espera que la inflación vuelva al 2 % en 2028. Sin embargo, las expectativas de mercado sobre el calendario de la política monetaria están cambiando rápidamente. Si los datos de inflación siguen sorprendiendo al alza, el aumento de las expectativas de subidas de tipos mantendrá la presión sobre las valoraciones tecnológicas.

La segunda es la visibilidad de los retornos de las inversiones en IA de los proveedores de nube. Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft se espera que inviertan hasta 700 000 millones de dólares en IA este año. El mercado se pregunta: ¿cuándo se traducirán estas enormes inversiones en beneficios tangibles? Si el ciclo de recuperación se alarga o los retornos son insuficientes, la lógica de valoración de los gigantes tecnológicos se verá cuestionada de forma fundamental.

La tercera es el punto final de la transmisión de costes. El encarecimiento de los chips de memoria ya está elevando los precios de la electrónica de consumo. Si los costes siguen trasladándose por la cadena de suministro, podrían acabar reprimiendo la demanda del usuario final y generar un bucle de retroalimentación negativa. Ellerbroek señaló que el poder adquisitivo de los consumidores es actualmente suficiente para absorber esta ronda de subidas de precios, pero eso depende de que la inflación no se descontrole.

Resumen

La venta masiva de tecnológicas estadounidenses del 25 de junio de 2026 fue el resultado de la convergencia de múltiples presiones: las subidas de precios al usuario final pusieron de manifiesto las presiones de costes, los datos de inflación reforzaron las expectativas de subidas de tipos y el mercado comenzó a reevaluar la eficiencia de las inversiones en IA. El descenso generalizado de los Siete Magníficos y la racha de cuatro jornadas en rojo del Nasdaq son manifestaciones concentradas de estas presiones.

Sin embargo, el repunte simultáneo de las acciones de chips de memoria demuestra que el mercado no está rechazando la tendencia de la industria de IA, sino revalorizando la distribución de valor a lo largo de la cadena de suministro. La migración de capital desde los gigantes tecnológicos de alta valoración hacia el hardware aguas arriba y los sectores defensivos se asemeja a un ajuste estructural de valoraciones, no al final de una tendencia.

La extrema concentración del mercado amplifica la volatilidad, y la incertidumbre sobre la política de la Fed implica que el proceso de revalorización podría no haber terminado. Las variables clave a vigilar son: si la inflación retrocede, si las inversiones en IA generan retornos y si la transmisión de costes genera un bucle negativo en la demanda. Las respuestas a estas cuestiones determinarán si esta venta masiva es una corrección saludable y temporal o el inicio de un ajuste a más largo plazo.

Preguntas frecuentes

P1: ¿Cuál es la principal razón por la que Apple cayó más de un 6 % en un solo día?

Apple se desplomó un 6,12 % el 25 de junio, debido directamente al anuncio de subidas globales de precios para Mac, iPad y varios productos de hardware, con incrementos de hasta 300 dólares. Apple atribuyó estas subidas al fuerte aumento de los costes de chips de memoria y almacenamiento, ya que la demanda impulsada por la IA ha alterado el equilibrio entre oferta y demanda. El mercado interpretó esto como una señal de que las presiones de costes son demasiado elevadas para absorberlas internamente, lo que genera dudas sobre los márgenes de beneficio futuros de Apple.

P2: ¿Qué indica la racha de cuatro días de pérdidas del Nasdaq?

Las cuatro jornadas consecutivas de caídas del Nasdaq Composite suponen la primera racha de este tipo desde febrero de este año. Es una señal técnica que muestra una presión vendedora persistente a corto plazo. Sin embargo, en una perspectiva más amplia, las subidas simultáneas y los máximos intradía del Dow sugieren que el mercado no está cayendo en su conjunto: el capital está rotando fuera de tecnología hacia otros sectores.

P3: ¿Por qué subieron las acciones de chips de memoria mientras se vendían las tecnológicas?

El informe de resultados de Micron del 25 de junio superó las expectativas, confirmando que la inversión en infraestructura de IA está impulsando la demanda de hardware aguas arriba. La dinámica de oferta y demanda de chips de memoria sigue siendo ajustada debido a las necesidades de HBM para servidores de IA. Mientras el mercado vende gigantes tecnológicos para el usuario final, presionados por el aumento de costes, sigue comprando fabricantes de chips que se benefician directamente del gasto de capital en hardware de IA; esto refleja una redistribución de valor dentro de la cadena de IA, no una retirada generalizada de la apuesta por la IA.

P4: ¿Supone esta venta masiva el estallido de la burbuja de la IA?

Una descripción más precisa sería "ajuste estructural interno de la apuesta por la IA" en lugar de "estallido de burbuja". El mercado no está rechazando la tendencia de la industria de IA, sino revalorizando el valor en los distintos segmentos de la cadena de suministro. El repunte simultáneo de las acciones de chips y la caída de los gigantes tecnológicos muestran que el capital sigue fluyendo dentro de la cadena de IA, solo que está migrando de las aplicaciones para el usuario final hacia el hardware aguas arriba. Sin embargo, la concentración extrema del mercado y el aumento de las expectativas de subidas de tipos podrían mantener la volatilidad.

P5: ¿Qué señales clave deben vigilarse de cara al futuro?

Tres variables fundamentales: primero, la senda de la política de la Fed: el PCE de mayo subió un 4,1 % interanual; si la inflación sigue sorprendiendo al alza, el aumento de las expectativas de subidas de tipos añadirá presión a las valoraciones tecnológicas. Segundo, la visibilidad de los retornos de las inversiones en IA de los proveedores de nube: se espera que los cuatro gigantes tecnológicos inviertan 700 000 millones de dólares en IA este año, y si esas inversiones generan retornos será clave. Tercero, el punto final de la transmisión de costes: las subidas de precios de los chips de memoria ya han encarecido los productos para el usuario final; si finalmente se reprime la demanda, podría formarse un bucle de retroalimentación negativa.

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