Brookfield reveló el 14 de mayo que ella y las entidades afiliadas mantienen US$2 mil millones en acciones de SpaceX previas a la OPV, con aproximadamente la mitad registrada en el balance de la empresa matriz, según los materiales de resultados del primer trimestre de la compañía. SpaceX ha presentado confidencialmente una solicitud para una OPV que podría ocurrir en junio y está apuntando a una valoración superior a US$2 billones, aunque Elon Musk rechazó esa cifra y confirmó una valoración de US$1,75 billones en una publicación en redes sociales.
La valoración de SpaceX abarca más que los servicios de lanzamiento. Incluye Starlink, el negocio de internet satelital de SpaceX, además de xAI, la empresa de IA de Musk que posee X y el chatbot Grok. Nasdaq ha propuesto cambios de normas para la cotización que permitirían que SpaceX se incorpore al Nasdaq-100 después de 15 días de negociación y trate su flotante público —o acciones disponibles para negociación pública— como cinco veces mayor que la real, lo que podría impulsar a los fondos pasivos a comprar la acción.
La participación de Brookfield en SpaceX refleja un cambio de los grandes inversores en infraestructura hacia empresas tecnológicas privadas en etapas avanzadas. La firma comprometió US$500 millones con Figure, una startup de robótica humanoide, y también invirtió en Hark Labs. Brookfield ha respaldado durante años las compañías de Elon Musk, incluyendo una aportación de US$250 millones para la adquisición de Twitter de 2022 a través de la unidad Brookfield Growth, que desde entonces ya cerró. La estrategia de la empresa también incluye una empresa conjunta para desplegar IA con OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, marcando un cambio hacia plataformas tecnológicas fundamentales.
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