Las perspectivas de subidas de los tipos de interés ya no son solo la historia de EE. UU. Los operadores ahora apuestan a que el Banco de Japón (BoJ) también podría endurecer su política, mientras el país con escasos recursos enfrenta riesgos de inflación derivados de la guerra en curso en Irán.
Los operadores ven una probabilidad de aproximadamente el 69% de que el BoJ aumente su costo de endeudamiento de referencia en la reunión del 28 de abril, según datos monitoreados por Bloomberg. La actividad en opciones vinculadas a los tipos de interés de EE. UU. muestra que los operadores esperan que la Fed suba los costos de endeudamiento en las próximas semanas.
El resumen de la reunión de política del BoJ publicado el lunes mostró a un miembro pidiendo un aumento de tipos mayor en respuesta al conflicto en Oriente Medio y su impacto inflacionario en la sociedad japonesa. También se señaló que cualquier movimiento tendría en cuenta los datos económicos entrantes y señales anecdóticas del mercado.
El endurecimiento de la Fed es un freno bien conocido para los activos de riesgo, incluido bitcoin. El Banco de Japón puede ser igual de influyente. Años de tipos ultra bajos animaron a los operadores a pedir prestado en yenes e invertir en mercados de mayor rentabilidad (la llamada estrategia de carry trade), manteniendo los costos de endeudamiento reprimidos globalmente y facilitando las subidas en activos de riesgo.
Así, un cambio hacia una política más estricta en Tokio podría revertir estos flujos, enviando ondas expansivas a través de los mercados y potencialmente profundizando el mercado bajista de las criptomonedas. El BoJ ya ha elevado su tasa de interés al 0,75% desde el -0,1% durante los últimos dos años, mientras al mismo tiempo ponía fin a su enorme programa de compra de activos. Aun así, las tasas en Japón siguen siendo significativamente más bajas que el 3,5% observado en EE. UU.
El banco, por lo tanto, tiene margen de sobra para subir si la crisis en Irán empeora, lo que podría impulsar precios más altos de la energía e inflación importada en Japón y en otros países dependientes del petróleo.
Subir las tasas, sin embargo, será una tarea desafiante dada la tensa situación fiscal de Japón. La relación deuda/PIB del país se sitúa en un asombroso 240%, lo que significa que tasas más altas podrían aumentar de forma marcada los costos de endeudamiento y tensionar las finanzas gubernamentales.
Los economistas han dicho que Japón está atrapado entre la espada y la pared. Si sube las tasas y permite que aumenten los rendimientos de los bonos del gobierno, podría poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda de Japón. Si mantiene las tasas bajas, el yen probablemente se depreciará de forma significativa, aumentando las preocupaciones por la inflación.
Las presiones ya son evidentes en el mercado de FX. El yen japonés continúa debilitándose y actualmente ronda apenas los 160 por dólar estadounidense, su nivel más débil desde mediados de 2024. El JPY se ha depreciado un 54% desde 2021.