Según la última investigación de Morgan Stanley, a finales de mayo de 2026, el auge de la inversión global en infraestructura de inteligencia artificial ha acumulado más de 3 billones de dólares en pasivos fuera de balance que no se recogen en los estados financieros tradicionales, lo que plantea riesgos comparables a la crisis de las hipotecas subprime.
Los tres principales pasivos ocultos incluyen: aproximadamente 1 billón de dólares en compromisos de compra a largo plazo con Nvidia; más de 822 mil millones de dólares en obligaciones de arrendamiento firmadas pero no aprobadas; y aproximadamente 110 mil millones de dólares en gastos de capital no pagados incorporados en las cuentas por pagar. Morgan Stanley estima que, al incluir los arrendamientos financieros, el gasto de capital de Microsoft como porcentaje de los ingresos podría pasar de 33%/50% a 44%/64% en el ejercicio 2026/2027, mientras que el de Oracle podría dispararse de 76%/115% a 101%/189%.
La emisión de bonos de deuda relacionados con la IA se disparó un 357% interanual, alcanzando 236 mil millones de dólares hasta mayo de 2026, y Morgan Stanley proyecta que la emisión del año completo superará los 570 mil millones de dólares. El ratio bruto de apalancamiento de los proveedores de nube a gran escala ha subido de 0,9x en el 3T de 2025 a 1,8x en la actualidad, superando los niveles de apalancamiento del sector energético.