El 22 de mayo, el director general de Standard Chartered, Bill Winters, se disculpó por comentarios sobre “capital humano de bajo valor”, reconociendo que algunas observaciones habían inquietado a los empleados. Aclaró que su intención central era que los puestos con menor valor añadido son más vulnerables a la automatización, y que el banco ayudaría al personal afectado a transicionar hacia funciones de mayor valor.
El 19 de mayo, Standard Chartered anunció planes para recortar a nivel global los puestos corporativos y de back-office en más de 15% para 2030, lo que afectará a más de 7.000 empleos. Winters atribuyó la reestructuración a la adopción acelerada de IA y automatización, planteándolo no como un recorte tradicional de costos, sino como el reemplazo del capital humano de menor valor por capital financiero y de inversión.