Zeekr, una marca china de vehículos eléctricos propiedad de Geely Holding, planea lanzar su SUV eléctrica mediana 7X en Corea del Sur en la segunda mitad de 2026, según The Korea Times. La compañía está posicionando el vehículo para competir en uno de los mercados de EV más competitivos de Asia, en línea con una estrategia más amplia de expansión de marcas chinas de vehículos eléctricos tras el rápido ascenso de BYD en mercados globales.
Zeekr planea fijar el precio del 7X en aproximadamente 60 millones de wones (40.000 USD), apuntando directamente al Model Y de Tesla mientras rebaja el precio frente a rivales como Polestar 5 y Genesis Electrified GV70. Corea del Sur será el primer mercado fuera de China en recibir la versión actualizada del 7X.
El 7X ofrece hasta 615 kilómetros de autonomía bajo el estándar WLTP. La versión de tracción trasera Long Range está calificada para carga rápida de corriente continua de hasta 420 kilovatios. Las versiones de larga autonomía incluyen un sistema eléctrico de 900 voltios que permite cargar del 10% al 80% en 10 minutos.
El SUV incorpora funciones tecnológicas avanzadas como LiDAR, un sensor basado en láser para la asistencia al conductor, y un chip Qualcomm Snapdragon 8295 que impulsa su sistema de infoentretenimiento. El vehículo también integra una pantalla de visualización frontal (head-up) con realidad aumentada que proyecta información sobre el parabrisas.
Zeekr ha desarrollado una estación de carga refrigerada por líquido con una potencia nominal de hasta 1.200 kilovatios. Esto sitúa a la empresa dentro de una carrera a nivel de industria por reducir los tiempos de carga, una barrera clave para la adopción de los vehículos eléctricos. Fabricantes rivales han anunciado capacidades comparables: BYD ha anunciado cargadores de hasta 1.000 kilovatios, mientras que Tesla ofrece una capacidad de 500 kilovatios a través de su red Supercharger.
La empresa matriz Geely está aprovechando tanto Zeekr como Polestar para apuntar a diferentes segmentos del mercado premium, añadiendo presión competitiva a actores establecidos como Tesla y Genesis, la marca de lujo de Hyundai.